miércoles, 7 de septiembre de 2016

Sociología en los videojuegos (IV): Sexismo y racismo en los videojuegos

En este nuevo artículo tratamos dos mitos más: "los videojuegos nos vuelven racistas/ los videojuegos nos vuelven machistas". Estos dos son una de las grandes preocupaciones para padres y educadores infantiles. ¿Qué opináis vosotros?


El sexismo en los videojuegos


            En cuanto al polémico sexismo explícito e implícito en los videojuegos, un estudio del Centro de Investigación y Documentación Educativa de 2004 explicó que solo el 17% de los personajes manejados por jugadores son personajes femeninos. Se transmite la idea del hombre como protagonista y líder, con la mujer relegada a un segundo plano y, a la larga, se reproducen los roles de la cultura machista tradicional. Por otra parte, los estereotipos físicos se refuerzan con personajes jóvenes, esbeltos y de proporciones poco creíbles (sobre todo en las heroínas). Estos cuerpos exagerados, con ropa más insinuante que adecuada para una aventura, suponen un fuerte impacto sobre la imagen que las jóvenes construyen de ellas mismas, con una visión muy limitada de lo que es femenino y lo que no. El hecho de que ellos jueguen más que ellas se explica porque los juegos suelen estar pensados para el público masculino y representar sus deseos y hobbies. Las chicas ya no se sienten incómodas al jugar porque lo masculino se ha convertido en neutro y engloba a ambos géneros.

El racismo en los videojuegos



            Rara vez pertenecen los protagonistas de los videojuegos a una minoría: no hay héroes asiáticos, ni gitanos, de la misma forma que no hay héroes homosexuales, ni ancianos, ni minusválidos. La única excepción son los videojuegos de deportes como fútbol o baloncesto, donde los deportistas mulatos y negros exhiben cualidades físicas y nunca intelectuales. Sin embargo, existen cientos de videojuegos de guerra en los que se mata y tortura a palestinos, nazis, vietnamitas etc., potenciando así el odio hacia ciertos colectivos. El enemigo racial que debe ser derrotado se elige en función de los intereses sociales y culturales del mundo occidental: se fomentan personajes estereotipados como el colombiano traficante, el árabe terrorista o el ruso mafioso. Una vez más, jugar como un blanco se convierte en sinónimo de lo estándar.

¿Significa todo esto que el videojuego nos vuelve machistas y/o racistas? Ni mucho menos, pero ciertos contenidos pueden servir como reflejo de unos aspectos de la sociedad que preferiríamos que los niños no vieran en sus pantallas.

¡Seguid leyendo la serie sociología en los videojuegos!

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